Douglas Ruíz Díaz, ex del Deportivo Municipal. Foto: LOS LOCOS DE SIEMPRE

El pasado viernes 9, el entonces presidente de la institución, ingeniero Douglas Ruíz, decidió renunciar de manera irrevocable y remitió al primer vicepresidente, Oscar Becerra, una carta oficializando su decisión y estableciendo en extenso las razones de esta drástica decisión.

Más allá de los apasionamientos y críticas, consideramos necesario que el socio e conozca el parecer del ex presidente, por lo que a continuación publicamos el contenido de su carta de renuncia.

San Luis, 09 de abril del 2010
Sres.
CLUB CENTRO DEPORTIVO MUNICIPAL
Av. Canadá 3784
San Luis.
At. Sr. Óscar Becerra Arroyo -1er Vicepresidente
Ref. Renuncia al cargo de Presidente de la Institución

Estimado Señor

Mediante la presente le hago llegar mi renuncia irrevocable al cargo de Presidente del Club Centro Deportivo Municipal.

Baso mi renuncia en lo siguiente:

Con un reducido grupo de socios y dirigentes tuvimos la satisfacción de lograr el ascenso a primera división en la campaña del año 2006. Consolidamos nuestros objetivos a pesar que experimentamos los problemas económicos y financieros característicos de nuestro club.

No tuvimos la suerte que los socios votaran por nuestra propuesta y perdimos las elecciones para el período 2007-2009.

En este período no solamente se sufre la pérdida de la categoría sino que se genera la quiebra del Club y las deudas originaron la debacle institucional.

Asumimos una responsabilidad: dirigir el Club en su peor momento histórico, arruinado, con escasa credibilidad y con el inminente riesgo de desaparecer del ambiente futbolístico.

Manejar una empresa quebrada requiere de una esencial dosis de inyección de liquidez para atender los dos presupuestos básicos: pago de deudas y gestión deportiva.

Existió un proyecto de administración gerencial que fue elaborado, presentado y revisado por un grupo de socios que manifestaron su interés de inversión. Esta era una condición ineludible y estos socios se comprometieron no solamente con el proyecto, sino con el Club.
Basándonos en esta promesa, proseguimos con la tarea de reflotar la institución, lamentablemente los socios del Club: inversionistas comprometidos con la tarea abandonaron el proyecto.

No existían recursos económicos disponibles, las deudas contraídas por la anterior administración con los jugadores de la campaña del 2007 en primera división obligaba al Club a honrarlas bajo riesgo de aplicación de multas y sanciones como pérdida de y otros.

Comercialmente nos enfrentamos a una realidad que cuesta admitir: nuestro Club no era atractivo para los auspiciadores. Se visitaron varias empresas de distintos rubros y los resultados fueron desalentadores. No se pudo conseguir un solo representativo. La gestión que permitió algo de ingresos fue efectuada con DirecTV cuando aumentamos el aporte contratado por la directiva anterior.

El escenario hace exactamente un año era desolador. Si no se elaboraba alguna estrategia, pues simplemente el equipo de fútbol no podía participar en el torneo de segunda división. En otras palabras, antes de jugar ya teníamos perdidas las esperanzas.

Hubiera sido muy fácil y simple para el que suscribe hacer lo mismo que otros: renunciar y abandonar al Club en ese momento, antes que el torneo empezara. No tenía por qué exponerme a un elevado potencial de fracaso.

Aun así, y no me arrepiento de la decisión, decidí seguir al frente, consciente que la tarea era prácticamente imposible.

Encontramos las alternativas legales para posponer los pagos a la agremiación de los 3 laudos arbitrales ya emitidos a fines del 2008 y entrampamos los otros 32 casos presentados por ex jugadores y ex comandos técnicos.

A pesar de ello, no hubo una sola semana de tranquilidad en el torneo. Las constantes amenazas de suspensiones de partidos por deudas ante instituciones como la ADFP 1era, ADFP 2da, IPD y los embargos por más de US$ 20,000 de los que fuimos objeto producto de juicios por deudas de gestiones anteriores, imposibilitaban la tarea de concentrar esfuerzos en hacer una digna campaña deportiva. Esto fue desgastante y sobrepasó finalmente nuestra capacidad.

La imagen del Club no generaba interés en jugadores de nivel, los cuáles exigían niveles salariales por encima del mercado.

Al no tener recursos ni ingresos propios del Club para estructurar un plantel deportivo de alta competencia, tuvimos que solicitar los aportes o préstamos de directivos, dirigentes y socios. Fue con este dinero que se contrató jugadores y comando técnico.

En este aspecto debo indicar que también fue frustrante que hiciéramos un esfuerzo programando una pre-temporada bien diseñada, se les proporcionara adelantos a los jugadores, se les proporcionara facilidades de trabajo y que finalmente no se tuvieran resultados favorables. A pesar de estar al día en sus pagos y en algunos momentos con adelantos durante los primeros meses del torneo, el equipo de fútbol nunca salió del fondo de la tabla.

La estrategia legal para diferir el pago de los laudos arbitrales por más de US$ 30,000 y las negociaciones con los representantes de los jugadores involucrados se agotó a principios de setiembre. Nos aplicaron multas y la ejecución de medidas como sanciones con pérdida de puntos era inminente.

Esto era de dominio público. Existen declaraciones en los medios en los cuales solicitamos el apoyo de socios, hinchas y simpatizantes para salvar la situación. Los ofrecimientos quedaron en eso, simples ofrecimientos y nada concreto.

En el momento de mayor necesidad, un directivo convocó a una reunión de socios con la finalidad de reunir fondos y evitar la debacle. Es penoso recordar que en dicha reunión a la que asistieron ex presidentes, ex directivos y socios, solo se recaudaron voluntades para otorgar premios a los jugadores.

Se soslayó lo más importante que era el pago de los laudos para evitar la pérdida de puntos. El monto de S/, 10,000 ofrecidos ni siquiera llegó a concretarse porque un ex presidente no cumplió con su promesa.

Es descabellado pretender salvar la institución con este nivel de interés.

Los socios tenemos que tomar conciencia y dejar de buscar excusas y culpables. Nuestro club se desangra desde hace años.

Nosotros no hemos tenido la suerte de administrar una institución con estadios llenos, con participación en Copa Libertadores, con venta de jugadores de reconocido prestigio.

Esos recursos nunca se destinaron para la institución, no se adquirió ningún bien inmueble. No heredamos ningún beneficio de esos años “gloriosos”.

El patrimonio del Club se reduce a varias fotografías enmarcadas de equipos de antaño, un par de escritorios y dos computadoras antiguas donadas por socios. Así recibimos a nuestro querido Muni.

Finalmente, debo indicar que mi gestión no estuvo exenta de directivos que buscaron eximirse de responsabilidades, que en su accionar lleno de desacatos, contubernios y confabulaciones dañaron al Club.

No puedo olvidar que un ex directivo abandonara al plantel deportivo en un hotel sin pagar la deuda, exponiendo a la institución a la vergüenza de denuncia policial y que finalmente se descubriera que contaba con dinero del club producto de la taquilla para afrontar esa obligación.

Tampoco a aquellos que obstaculizaron el nombramiento del nuevo tesorero, lo cual ha generado perjuicios económicos que tendrán que asumir.

Espero que los socios que asuman la responsabilidad de dirigir a nuestro Club tengan el apoyo del cual carecimos. Que las promesas y compromisos se cumplan por el bien institucional.

Atentamente,

Douglas Ruíz Díaz

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